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Antes de comunicar, deja de hablar de ti
Comunicación y negociación
A lo Grande Podcast – Fer Miralles
Lectura: 4 minutos
Acción: 15 minutos
31/05/2026

Antes de comunicar, deja de hablar de ti

Si quieres que te escuchen, empieza por lo que necesita quien tienes delante, no por lo que tú quieres decir.

De dónde viene esta idea

En la entrevista de A lo Grande Podcast, Fer Miralles deja una idea incómoda y muy útil: muchas personas comunican desde el “yo”.

Yo quiero hablar. Yo quiero que me escuchen. Yo quiero tener audiencia. Yo quiero vender. Yo quiero vivir de esto. Yo quiero que mi mensaje llegue.

Pero quien está al otro lado no tiene obligación de darte atención. Te escucha si percibe que hay algo útil para él: una respuesta, una solución, una idea, una emoción, una historia, una oportunidad o una forma mejor de entender lo que le pasa.

Por eso Fer insiste en que, antes de pensar en técnicas de oratoria, hay que entender qué quiere tu público, qué necesita, qué problema tiene y qué valor concreto le vas a entregar.

La comunicación no empieza cuando hablas. Empieza cuando dejas de mirarte a ti y miras a quien tienes delante.

Por qué importa

Porque muchas veces no fallas por hablar mal. Fallas porque estás hablando desde el lugar equivocado.

Empiezas un vídeo explicando quién eres. Abres una presentación con agradecimientos eternos. Escribes una landing hablando de tu método. Mandas un email contando lo que tú quieres contar. Entras a una reunión pensando en tu objetivo, pero no en el problema real de la otra persona.

Y entonces ocurre algo muy simple: la atención se va.

En redes, deslizan. En una reunión, desconectan. En una web, se marchan. En una presentación, miran el móvil. En una conversación, esperan a que termines.

No porque sean malas personas. Porque no han entendido rápido porque eso les importa.

Comunicar mejor no es adornar frases. Es cambiar el centro de gravedad del mensaje: menos “mírame” y más “esto te sirve”.

La acción de hoy

Hoy vas a reescribir una pieza real de comunicación cambiando el foco del “yo” al “tú”.

Puede ser un post, un email, una presentación, una landing, un guión de vídeo, una propuesta comercial o el inicio de una reunión.

No vas a hacerla más bonita. Vas a hacerla más útil.

El objetivo es que una persona entienda en pocos segundos por qué debería seguir escuchando.

La acción de hoy: 15 minutos

1

Elige una pieza real

No trabajes en abstracto. Elige algo que vayas a usar:

  • Un post.
  • Un email.
  • Una página.
  • Una propuesta.
  • Una charla.
  • Un vídeo.

2

Escribe qué quieres conseguir tú

Ejemplos:

  • Quiero que se apunten.
  • Quiero que me respondan.
  • Quiero que me compren.
  • Quiero que entiendan mi idea.
  • Quiero que me vean como experto.

No pasa nada por tener un objetivo propio. El problema es comunicar solo desde ahí.

3

Escribe qué necesita la otra persona

Pregúntate:

  • ¿Qué problema tiene?
  • ¿Qué le preocupa?
  • ¿Qué desea conseguir?
  • ¿Qué le frena?
  • ¿Qué le haría sentir que esto merece su atención?

4

Reescribe el inicio

Tu primera frase debe conectar con la necesidad de la otra persona, no con tu presentación.

En vez de:

  • “Hola, soy X y llevo años trabajando en comunicación.”

Prueba:

  • “Si tus mensajes no generan respuesta, quizá no estás hablando mal: quizá estás empezando desde el lugar equivocado.”

En vez de:

  • “Hoy quiero hablarte de mi nuevo servicio.”

Prueba:

  • “Si cada vez que publicas sientes que nadie reacciona, revisa primero si tu mensaje habla de ti o de lo que tu audiencia necesita.”

5

Elimina una parte centrada en ti

Quita una frase de autopresentación, justificación, relleno o ego que no aporte valor inmediato.

La pregunta es sencilla:

¿Esta frase ayuda a la otra persona a entender, decidir o avanzar, o solo está intentando demostrar algo sobre mí?

6

Añade una promesa concreta

No prometas cambiar la vida de nadie. Promete una utilidad clara.

Ejemplos:

  • En 10 minutos vas a tener un inicio más claro.
  • Vas a saber qué quitar de tu mensaje.
  • Vas a detectar si estás hablando más de ti que del problema real.
  • Vas a convertir una idea confusa en una frase que alguien quiera seguir leyendo.
Plantilla rápida

Pieza que voy a revisar:
A quién me dirijo:
Qué quiero conseguir yo:
Qué necesita la otra persona:
Qué problema quiere resolver:
Qué valor concreto voy a entregar:
Primera frase actual:
Primera frase reescrita:
Qué parte centrada en mí voy a eliminar:
Promesa concreta para quien me escucha:

Qué puedes observar

Puede que notes algo incómodo: muchos mensajes que parecen profesionales están escritos desde el ego.

Eso no significa que estén mal intencionados. Significa que empiezan demasiado lejos del interés real de quien escucha.

Si haces bien el ejercicio, puedes observar tres cambios:

Tu mensaje se vuelve más claro.

La primera frase gana fuerza.

Empiezas a distinguir mejor entre contar lo que sabes y entregar algo útil.

También puedes notar que al quitarte del centro, tu comunicación no se vuelve más débil. Se vuelve más útil.

Y lo útil tiene muchas más posibilidades de ser escuchado.

Errores comunes

1. Pensar que hablar del público significa renunciar a tu objetivo.
No se trata de olvidarte de lo que tú quieres conseguir. Se trata de entender que lo conseguirás mejor si primero entregas valor a quien escucha.
2. Hablar a todo el mundo.
Si no sabes a quién te diriges, acabarás usando frases genéricas. Y lo genérico casi nunca engancha.
3. Confundir valor con contar todo lo que sabes.
Dar valor no es soltar más información. Es elegir lo que la otra persona necesita ahora.
4. Empezar con demasiada presentación.
Tu trayectoria puede importar, pero no siempre debe ir al principio. Primero conecta con el problema. Después ya habrá espacio para explicar quién eres.
5. Usar el “tú” como truco vacío.
No basta con cambiar “yo” por “tú”. La pregunta real es si has entendido de verdad qué necesita esa persona.

Lo que no vas a encontrar aquí

No vas a encontrar una técnica para hablar más bonito sin decir nada.

No vas a encontrar un truco para manipular la atención.

No vas a encontrar la promesa de gustar a todo el mundo.

La idea es más simple y más exigente: antes de pedir atención, ofrece algo que merezca atención.

Nota de cuidado:

Esta píldora es una herramienta de comunicación práctica. Úsala con responsabilidad: comunicar mejor no significa presionar, ocultar información ni empujar a alguien hacia una decisión que no le conviene. La persuasión sana deja margen real para decidir.

FRASE PARA RECORDAR
La gente no te debe atención: te la ganas siendo útil.

Siguiente paso:

Hoy ya has hecho algo más que escuchar: has practicado una acción. El roadmap gratuito te guía durante 7 días con una acción diaria para dejar de acumular ideas y empezar a aplicarlas.

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Fuente original

Esta píldora está inspirada en una idea compartida por Fer Miralles en A . Puedes ver el episodio completo aquí:

Material para profundizar

Esta píldora va de comunicar empezando por quien escucha, no por lo que tú quieres decir. Para seguir trabajando una comunicación más clara, útil y preparada, el libro que mejor encaja es Descubre el arte de hablar en público, de Fer Miralles.
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Preguntas frecuentes sobre dejar de hablar sobre ti

¿Por qué mi público no me escucha?

Muchas veces no te escucha porque tu mensaje empieza demasiado centrado en ti: quién eres, qué quieres contar o qué quieres conseguir. Para captar atención, la otra persona necesita entender rápido qué problema le ayudas a resolver, qué valor le das o por qué eso le importa ahora.
Antes de publicar, responde tres preguntas: a quién me dirijo, qué necesita esa persona y qué valor concreto le doy en esta pieza. Después revisa si el inicio habla de su problema o solo de lo que tú querías decir. Un mensaje útil suele funcionar mejor que un mensaje centrado en demostrar lo mucho que sabes.
No está mal hablar de ti. Tu experiencia, tu historia y tu autoridad pueden ser importantes. El error es empezar siempre por ahí. Primero conecta con el problema o el interés de quien escucha. Después, usa tu historia para reforzar por qué puedes ayudar.
Significa revisar si tu mensaje está pensado desde lo que tú quieres decir o desde lo que la otra persona necesita entender. No es solo usar la palabra “tú”. Es ordenar el mensaje para que quien escucha vea rápido qué gana, qué evita, qué aprende o qué puede hacer.
Sí. Sirve para cualquier situación en la que quieras que otra persona preste atención: ventas, reuniones, emails, charlas, redes sociales, entrevistas, landings o conversaciones importantes. La base es la misma: antes de hablar más, entiende mejor qué necesita quien tienes delante.

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