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Comunica para dejar algo, no para quedar bien
Comunicación y negociación
Miguel Ruiz Gil – Olga Marset
Lectura: 4 minutos
Acción: 12 minutos
01/06/2026

Comunica para dejar algo, no para quedar bien

Si hablas para quedar bien, te vigilas. Si hablas para dejar algo, conectas.

De dónde viene esta idea

Esta píldora nace de una confesión sencilla de Olga Marset: al principio de su carrera, muchas veces no escuchaba de verdad al invitado. Estaba pendiente de sus preguntas, de quedar bien, de que la entrevista saliera perfecta y de no ser juzgada.

Con el tiempo, entendió que ese es uno de los errores más frecuentes al comunicar. Cuando el foco está en ti, puedes hablar mucho, incluso hablar bien, pero no necesariamente comunicas. Comunicar empieza cuando cambias la pregunta interna.

No es: “¿cómo hago para quedar bien?”.

Es: “¿qué necesita recibir la persona que tengo delante?”.

Ese cambio parece pequeño, pero cambia todo: cómo preparas una reunión, cómo grabas un vídeo, cómo haces una presentación, cómo vendes, cómo lideras y cómo conversas.

Por qué importa

Muchas personas comunican desde el miedo a hacerlo mal. Preparan un guion para no quedarse en blanco. Ensayan frases para no equivocarse. Vigilan sus manos, su voz, su postura y su cara. Todo eso puede ayudar, pero si el centro sigues siendo tú, la comunicación se vuelve tensa.

El otro no necesita que seas perfecto. Necesita entenderte, confiar en ti, sentir que le estás hablando a él y llevarse algo útil.

Por eso una comunicación eficaz no empieza en la técnica. Empieza en la intención. Puedes tener una buena voz, una buena estructura y una buena puesta en escena, pero si solo estás intentando lucirte, se nota. Y también se nota lo contrario: cuando has preparado algo pensando en ayudar, aclarar, emocionar o mover algo en la otra persona.

La comunicación no es un examen de imagen. Es un acto de entrega. La pregunta no es solo “¿lo he hecho bien?”. La pregunta es: “¿qué se ha llevado el otro gracias a esto?”.

La acción de hoy

Durante las próximas 24 horas, elige una comunicación concreta: una reunión, un vídeo, un email importante, una llamada, una presentación o una conversación que tengas pendiente.

Antes de hablar, dedica 12 minutos a cambiar el foco. No prepares solo lo que quieres decir. Prepara lo que quieres dejar.

La acción de hoy: 12 minutos

1

Elige una comunicación concreta

No lo hagas en abstracto. Escoge algo real que vaya a ocurrir pronto:

  • Una reunión.
  • Un vídeo.
  • Una llamada comercial.
  • Una conversación difícil.
  • Una clase.
  • Un directo.
  • Una presentación.

2

Escribe qué querías conseguir tú

Sé honesto. Muchas veces aparecerán frases como estas:

  • Quiero que me salga bien.
  • Quiero no ponerme nervioso.
  • Quiero que vean que sé mucho.
  • Quiero vender.
  • Quiero que no me juzguen.
  • Quiero parecer seguro.

No pasa nada. Solo escríbelo.

3

Cambia el foco al otro

Responde estas tres preguntas:

  • ¿Qué quiero que la otra persona entienda?
  • ¿Qué quiero que la otra persona sienta?
  • ¿Qué quiero que la otra persona se lleve al terminar?

Ejemplo:

  • Entender: que no necesita hacerlo perfecto para empezar.
  • Sentir: tranquilidad y ganas de probar.
  • Llevarse: una acción concreta para hoy.

4

Elimina una frase pensada para lucirte

Revisa tu mensaje y detecta una frase que solo está ahí para demostrar que sabes, sonar brillante o proteger tu ego.

Pregúntate:

¿Esto ayuda al otro o solo me ayuda a parecer mejor?

Si no ayuda, recórtalo.

5

Añade una conexión humana

Elige una de estas tres opciones:

  • Una historia personal breve.
  • Un ejemplo concreto que el otro pueda imaginar.
  • Una pregunta que le haga participar.

Ejemplos:

  • “Me pasó algo parecido la primera vez que…”
  • “Imagínate que mañana tienes que…”
  • “¿Alguna vez te ha pasado que…?”

6

Cierra con una idea que se pueda recordar

No termines con diez conclusiones. Termina con una frase clara.

Ejemplos:

  • No comuniques para pasar el examen. Comunica para dejar algo.
  • No se trata de brillar tú. Se trata de que el otro vea mejor.
  • Si el otro se va igual, solo has hablado.
Plantilla rápida

Comunicación que voy a preparar:
Qué quería conseguir yo:
Qué quiero que el otro entienda:
Qué quiero que el otro sienta:
Qué quiero que el otro se lleve:
Frase que voy a eliminar porque solo sirve para lucirme:
Historia, ejemplo o pregunta que voy a añadir:
Frase final para recordar:

Qué puedes observar

Lo primero que puedes notar es que cambia tu tensión. Cuando el objetivo es quedar bien, todo parece un examen. Cuando el objetivo es ayudar al otro a llevarse algo, aparece más calma.

También puedes observar que tu mensaje se vuelve más claro. Sobran adornos, frases defensivas y explicaciones que solo estaban ahí para demostrar valor.

Si haces bien el ejercicio, puedes notar tres cambios:

  • Preparas menos para protegerte y más para servir.
  • Hablas con más naturalidad porque sabes para quién estás hablando.
  • El otro entiende mejor porque has pensado en él antes de hablar.

No esperes convertirte en un gran orador en un día. Espera algo más útil: que tu próxima comunicación tenga menos ego y más intención.

Errores comunes

1. Creer que poner el foco en el otro significa improvisar.
No. Prepararte sigue siendo importante. La diferencia es que preparas el mensaje para que el otro lo entienda, no para recitarlo perfecto.
2. Usar el guion como escudo.
Un esquema ayuda. Aferrarte al papel puede impedirte escuchar. Lleva tres ideas claras, pero no dejes que el guion mate la conexión.
3. Confundir emoción con dramatismo.
No hace falta llorar, exagerar ni contar intimidades. Emocionar puede ser tan sencillo como usar una historia real, una pregunta honesta o un ejemplo que el otro reconozca.
4. Querer parecer seguro en vez de ser claro.
El objetivo no es impresionar. El objetivo es que el otro entienda, confíe y se lleve algo. La seguridad suele aparecer cuando la intención está limpia.
5. Medir la comunicación solo por los aplausos.
Un aplauso puede gustar, pero no siempre significa que el mensaje haya servido. Pregúntate qué idea se llevó la otra persona y qué acción puede hacer después.

Lo que no vas a encontrar aquí

No vas a encontrar un truco para parecer carismático en cinco minutos. No vas a encontrar una fórmula para hablar sin nervios ni una lista de gestos para fingir seguridad.

La idea es más profunda y más práctica: antes de comunicar, cambia el foco. Menos “cómo quedo yo”. Más “qué se lleva el otro”.

Nota de cuidado:

Esta píldora es una herramienta de comunicación cotidiana. No sustituye formación profesional específica en oratoria, terapia, coaching ni acompañamiento psicológico si el miedo a exponerte te bloquea de forma intensa o persistente.

FRASE PARA RECORDAR
No comuniques para quedar bien. Comunica para dejar algo.

Siguiente paso:

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Fuente original

Esta píldora está inspirada en una idea compartida por Olga Marset en el podcast de Miguel Ruiz Gil. Puedes ver el episodio completo aquí:

Preguntas frecuentes sobre comunicar para dejar algo

¿Cómo puedo comunicar mejor si me pongo nervioso?

Una forma sencilla es cambiar el foco. En vez de pensar “quiero que me salga bien”, pregúntate “qué quiero que la otra persona entienda, sienta y se lleve”. Preparar el mensaje pensando en el otro reduce parte de la presión y hace que tu comunicación sea más clara.
No. Comunicar bien no significa no equivocarte nunca. Significa que la otra persona entienda tu mensaje, conecte con lo que dices y se lleve algo útil. Puedes trabarte un poco y aun así comunicar bien si tu intención, estructura y conexión son claras.
Hablar es emitir información. Comunicar es provocar algo en el otro: comprensión, claridad, confianza, emoción, reflexión o acción. Si la otra persona se queda igual, quizá solo has hablado. Si se lleva una idea o una acción, has comunicado.
Antes de preparar diapositivas o frases, responde tres preguntas: qué necesita entender el público, qué emoción ayudaría a recibir mejor el mensaje y qué acción o idea debería llevarse al final. Después construye tu presentación alrededor de esas respuestas.
No siempre, pero una historia personal breve puede ayudar mucho si está conectada con el mensaje. No se trata de contar tu vida, sino de usar una experiencia real para que la idea sea más humana, visible y fácil de recordar.

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